Adaptan sillas de ruedas para usuarios del ISRI
En el área de consulta externa del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI), desde la semana pasada y hasta la próxima, un grupo de 50 técnicos y terapistas del ISRI están siendo capacitados en la labor de personalizar sillas de ruedas de acuerdo a las necesidades de los pacientes. El trabajo es parte del aporte brindado por la fundación estadounidense “Joni and friends”, que donó 500 sillas de rueda a la institución.
El presidente del ISRI, Vicente Coto, expresa que las sillas serán entregadas a los usuarios de la institución que cumplan el requisito de necesitarla de forma permanente y ser de escasos recursos. Después de recibirla, cada paciente es medido y se estudia su expediente para luego adaptar la silla de acuerdo a sus necesidades específicas. Coto explica que la importancia de esta acción es que, para evitar más daños en el paciente, es necesario que la silla sea adecuada a la persona.
“En el país no existía esa cultura de adaptar la silla y en esa situación no se le garantiza que a una persona se le mantenga su posición que debe tener y entonces se comienza a deformar la columna vertebral o los huesos”, manifiesta.
José Iraheta, un joven de 21 años, que viajó desde San Juan Opico, en La Libertad, es uno de los que hacia fila para recibir la primera silla de ruedas que podrá llamar propia. Comenta que a veces le duele la espalda ya que el respaldo es demasiado ancho o estrecho, dependiendo de la silla que le hayan prestado. La adaptación de su nueva silla de ruedas no se llevará mucho tiempo en comparación con otros usuarios, ya que, debido a la deformidad de algunos de sus miembros, modificar la silla se lleva hasta seis horas.
Coto es honesto en exponer que la silla de ruedas es la necesidad de personas con discapacidad más frecuente en el país. “Tenemos una demanda insatisfecha enorme. El ISRI tiene listas de espera de más de mil o dos mil personas que necesitan sillas de ruedas y esta lista crece diariamente”, revela.
En el país, la discapacidad más frecuente es la relacionada con los problemas de discapacidad. A diario, el Centro de Niñas y Adolescentes (CRINA) recibe un promedio de 500 niños al día que necesitan una silla de ruedas. Por ello, Coto espera que una vez los técnicos estén capacitados y se reciban más donaciones, se logre realizar entregas de sillas de ruedas ya adaptadas al menos una vez al mes.





