Ambigüedades de campaña
El Frente quiere tomar crédito de lo bueno del Gobierno, pero distanciarse de lo que no le conviene.
Cuando en el 2000, el vicepresidente estadounidense, Al Gore, lanzó su candidatura presidencial pretendió tomar crédito por todas las cosas buenas que tenía el gobierno del presidente Bill Clinton. Pero cuando se refería al comportamiento de Clinton, Gore buscaba tomar distancia. Al final Gore no fue presidente y muchos analistas decían entonces que se debía en gran medida a esa ambigüedad electoral.
La actual campaña del FMLN me hace recordar esa campaña electoral estadounidense. Hace unos días, el diputado del FMLN, Roberto Lorenzana, pedía a los votantes que no los juzgaran por la labor de Funes en el Ejecutivo. Lorenzana mismo ha tenido fuertes choques con el presidente, algunos rondando hasta en el irrespeto personal.
La expresión de Lorenzana es irónica puesto que el Frente hace propaganda precisamente de los logros del Ejecutivo, tomándose todo el crédito para ellos y sin mencionar siquiera al mandatario. Irónicamente, quieren presentar una imagen de distanciado del Presidente cuando no les conviene o no están de acuerdo con él. Esto también se nota en las encuestas y la cercanía o distanciamiento con Funes los afecta.
Esa ambigüedad podría hacerle daño al Frente en los comicios de marzo. Igualmente la insistencia del mensaje del “cambio” o de “esperanza” parece dirigido más al votante propio, al voto duro, que a conquistar a los indecisos o a los desilusionados. Aunque el Frente podría seguir siendo la primera fuerza legislativa, sus ambigüedades pueden causarle más daño que beneficio.











