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Caso Beatriz: ¡No practicarán el aborto!

Armando Rivera Bolaños /Abogado y Notario
Domingo 28, abril 2013 | 6:23 pm

En mi opinión, no hay abortos libres de riesgo en un cien por ciento, aunque se llamen “terapéuticos”…

Caso-BeatrizEl artículo 72 de nuestro Código Civil dice textualmente que “La existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse completamente de su madre. La criatura que muere en el vientre materno, o que perece  antes de estar completamente  separada de su madre, o que no haya sobrevivido a la separación un momento siquiera, se reputará no haber existido nunca”. Esta disposición antigua,  decretada en tiempos del  General  Barrios en 1859, ha sido derogada tácitamente por el  artículo 25 de la Ley Transitoria del Registro del Estado Familiar y de los Regímenes Patrimoniales del  Matrimonio, decretada en 1995, que refiriéndose al registro de nacimientos, a la letra dice: “En este registro se inscribirá todo nacimiento vivo, es decir  la expulsión o extracción completa  del cuerpo de la madre, prescindiendo de la duración del embarazo, del producto de la concepción  que, después  de tal expulsión o extracción respire o manifieste  cualquier otro signo de vida, tal como el latido del corazón, pulsaciones del cordón umbilical o el movimiento efectivo  de músculos voluntarios, si hubiere  o no sido cortado el cordón umbilical y esté o no esté unida la placenta”.

Esta disposición moderna está acorde, precisamente, con lo señalado por el inciso segundo del artículo uno de la Constitución de la República cuando manifiesta  que el Estado “Asimismo, reconoce como persona humana a todo ser humano desde el instante de la concepción”. ¿Cuándo sucede ese instante de la concepción? Cuando un espermatozoo (o gameto masculino) penetra el óvulo femenino…¡y se repite el divino proceso de la vida!  Cada ser humano es un triunfador de la vida, pues tuvo que luchar en el interior del cuerpo maternal contra millones de posibilidades, para alcanzar el gameto femenino y comenzar un nuevo ser, y dependiendo si el gameto masculino  es X o  Y, así nacerá una nenita (XX) o un varoncito (XY).

Yo viví buena parte de mi existencia envuelto en nebulosas profanas, aberraciones científicas, conceptos políticos erróneos y un claro desprecio por la vida. En mi juventud era válido y común  practicar el aborto por “razones terapéuticas”  (o sea, por razones de salud), pero se alegaban únicamente cuando decían que la vida de la madre “estaba en peligro”. La obstetricia, especialidad médica en partos,  no había avanzado mucho en el país y cuando surgían los “embarazos de alto riesgo”, lo más seguro era recomendar su interrupción en las primeras semanas cuando “el producto aún no era persona, sino un  conjunto de capas dérmicas y tejidos, aparte de un corazón embrionario”. Modernamente, se considera  aborto toda interrupción del embarazo cuando el futuro niño no alcanza  su vigésima semana de gestación y aún no ha llegado a la fase fetal y puede ser ocasionado naturalmente (por enfermedades) o provocado (aborto criminal). Pero en el caso de Beatriz, que tanto polvo ha levantado en el país, ella, se dice, tiene un embarazo “superior a las 20 semanas”  y allí lo que procede  es un parto inducido. Un médico ginecólogo sabe cómo hacerlo, sin mucho riesgo para la madre y sin recurrir a prácticas dolorosas y prohibidas. Francamente  han hecho escándalo sin ninguna razón, hasta pedir la ayuda de la Ministra de Salud y recurrir a la Corte Suprema de Justicia. Después de  cinco meses de gestación los fetos son seres físicamente ya formados completamente, y si los médicos encuentran que tiene pocas probabilidades de sobrevivencia alguna, decidirán lo mejor: el parto inducido y no violarán ningún precepto legal, pues, como repito,  el aborto es la interrupción natural o provocada del embarazo, pero  antes de las veinte semanas de gestación. Hay jurisprudencia al respecto y abundante material médico.

En mi opinión, no hay abortos libres de riesgo en un cien por ciento, aunque se llamen “terapéuticos”…pero, ¿para quién?. Cuando tenía mi clínica psicológica, una mujer respetable me hablaba que pensaba “abortar,  porque el embarazo era producto de una violación”. Mi sugerencia fue negativa. Tuvo su niño. Y aquel infante, que estuvo a punto de morir, ahora es un profesional que  llena de orgullo y tranquilidad a su progenitora. Cuando por alguna circunstancia nos encontramos, siempre me agradece el consejo que le diera y yo le respondo que esas gracias son para Dios, quien  le dio los ánimos suficientes para no practicar el vil asesinato de un ser normal e inocente, incapaz de defenderse de las agresiones que hubieran lacerado su cuerpecito, destrozando su cerebro, rasgando los tejidos corporales, lo cual hace que el producto de la concepción se retuerza y convulsione por un dolor  increíble. En el caso de Beatriz, dejen de gritar y protestar, sencillamente dejen que los médicos procedan al parto inducido, y no habrá aborto alguno que perseguir judicialmente…

 

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