Dejen ya de darnos paja con tanto legal argumento que viene a ser puro cuento que a la inteligencia ultraja, el conflicto con la Sala que la Asamblea avala, no es jurídico ni legal sino político tamal; es pleito por el poder y por no dejar de joder, por tener una Corte obediente y un Fiscal condescendiente.
Los señores diputados resulta son más versados en la ciencia del derecho que ilustres abogados, hoy tenemos legisladores que saben más que los doctores, y les quieren enseñar las leyes a interpretar; pero ya es cosa sabida: la ignorancia es atrevida, y además es peligrosa, porque enreda cualquier cosa.
El poder siempre corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente, y aun al más inteligente lo hace hombre prepotente; llegar a tener poder locos nos puede volver, nos hace perder la cordura, la prudencia y la mesura; por eso quien llega a mandar, sin estar bien preparado, solo males puede causar.
Los señores diputados no se dan por enterados de lo que piensa la gente, pues les es indiferente; no actúan como servidores sino como amos y señores y con una actitud malsana solo hacen su real gana; siempre y todas las veces defienden sus intereses, y el interés nacional ocupa un lugar marginal
Yo quiero ser diputado y comer como rey o potentado, beber solo finos licores como los grandes señores, comer como nunca he comido y beber como nunca he bebido, y sentirle aun más gusto porque no es con mi pisto, no importa que en los hospitales no haya para curar tantos males, ni que en el país la miseria sea una cosa muy seria.
El discurso de don Sigfrido volvió a ser descolorido, tan monótono y tan largo que produjo el letargo, pero lo más criticado fue su ataque inesperado a su especial invitado el doctor don Belarmino, que estaba tan indignado que no hallaba ni el camino; parece que don Sigfrido cortesía no ha aprendido.
Perdóneme don Sigfrido, pero hoy se nos ha excedido, ha ofendido al periodismo y se ha denigrado a sí mismo, pues su actitud inmadura ante una crítica dura, lo exhibe como intolerante, imprudente y arrogante; pretender que un periodista no diga lo que está a la vista, por un bocadillo y una Coca, es hablar por tener boca.
Carros de lujo para los “masuchos” que en la Asamblea son muchos, salarios que al ser comparados resultan muy exagerados, viajes con tanta frecuencia que ya colman la paciencia, viáticos que han sido cobrados sin siquiera haber viajado, asesores innecesarios ganando buenos salarios; esa es la alegre fiesta que al pueblo caro le cuesta.
En la inauguración solemne de la nueva legislatura, los ilustres diputados prometen actuar con mesura; banquete ya no va a haber, tampoco darán de beber espirituosos licores, como en tiempos mejores, solo darán bocadillos, no de lujo sino sencillos; pero aun sin ofrecer banquete, gastarán veinte mil dolaretes.
Los empresarios buseros como vulgares mareros hacen uso del chantaje si no hay aumento al pasaje; se han atrevido a decir, como siempre prepotentes, que muchos van a sufrir por causas de accidentes; si sacan un bus en mal estado sabiendo que va a chocar, cometerían un grave atentado que se debe sancionar.
¿Qué ganamos con la alternancia? ¿Cuánto ha sido nuestra ganancia? Pues ninguna al parecer, por lo que se puede ver: desvergüenza y cinismo siguen siendo aquí lo mismo, el contubernio y la componenda, la movida y los madrugones, y el reparto de instituciones siguen los mismos patrones; y la esperanza ofrecida solo fue paja molida.
Llegaron por su militancia y se van por su militancia, es la triste realidad de la política y la arbitrariedad; Ortiz no ha despedido, Quijano no han despedido, doña Milagro no ha despedido, porque sigue el mismo partido; la práctica es dolorosa, inhumana, cruel y odiosa, pero en esto no hay clemencia, solamente conveniencia.