El desvarío de Vargas Llosa
Admiro los méritos intelectuales de Vargas Llosa, su merecido Nobel de literatura y su compromiso con el hombre y su mundo, pero sigue demostrando que en política, es mejor que nos siga deleitando con sus creaciones literarias.
Juan José Monsant Aristimuño
Ex embajador venezolano en el país
Curioso lo de Vargas Llosa y su llamado a votar por Ollanta Humala frente a Keiko Fujimori, la hija de el ex presidente Alberto Fujimori, ahora en prisión. Lo cierto es que Keiko y Ollanta representan como un salto al vacío por la incertidumbre de lo pudiera ser un gobierno de uno u otro aspirante.
Humala es sin duda alguna una replica light de Hugo Chávez con quien se identifica a pesar de su prurito conveniente de no ser relacionado con el venezolano en este proceso electoral, pero de que ha recibido financiamiento, asesoría técnica y logística de Venezuela, la ha recibido en ésta y en la anterior campaña, directamente, a través de compañías, editoriales y operaciones de bienes inmuebles. Las propuestas pasadas de Humala fueron calcadas de las de Chávez, que en esta oportunidad fueron matizadas para no ahuyentar al electorado desprevenido. Ollanta fue en Perú un militar golpista, tiene formación marxista y aspiraciones mesiánicas, que no oculta. De modo que su ascenso al poder garantizaría su ingreso inmediato al club del ALBA conformado por Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua y dirigido desde Venezuela por Chávez y su proyecto hegemónico continental. Para Perú, sería como introducir un Sendero Luminoso de salón, porque a la larga es la desarticulación de las instituciones republicanas, la primacía militar y la continuidad presidencial ad infinitum, previa modificación de la Constitución.
De Keiko, poco se puede decir, salvo que es la hija de Alberto Fujimori (anteriormente admirado y apoyado por Chávez, quizás por semejanza autocrática). Pero ella continuó en la política con empeño, se hizo su propio espacio y con pundonor defendió lo positivo del gobierno de su padre, entre ellos la derrota del terrorismo y de la hiperinflación; hay que reconocer que es una incógnita, aunque el Perú actual no es el mismo del 90, necesariamente tendría un parlamento de contrapeso, un país que ha dominado la inflación, acrecentado su producción y un entorno internacional sensible a violaciones de derechos humanos de cualquier naturaleza, incluyendo el de la libre información, no obstante las anomalías histórica de Correa, Morales, Ortega y Chávez.
Para cualquier ser humano que pretenda vivir en libertad, bajo el imperio de la ley y el respeto, podríamos estar frente a una difícil disyuntiva, pero entre un salto al autoritarismo anunciado, la suspensión del estado de derecho, el ejercicio de la violencia verbal y física, la intolerancia y la arbitrariedad gubernamental, es obvio que hay que hacer alianzas con Keiko Fujimori para garantizar el ejercicio de una administración apegada al orden jurídico, los valores republicanos y la continuidad de la democracia. Admiro los méritos intelectuales de Vargas Llosa, su merecido Nobel de literatura y su compromiso con el hombre y su mundo, pero sigue demostrando que en política, es mejor que nos siga deleitando con sus creaciones literarias.








