El fútbol no puede ser fuente de más violencia
Las autoridades rectoras del fútbol mayor deben imponer medidas estrictas para evitar la violencia que derive en tragedias aún peores.
Los disturbios de la semana pasada en el Estadio Cuscatlán fueron lamentables. La violencia se desbordó tras un juego entre el Alianza y el Águila con las consecuencias que ya todos conocemos: heridos, daños a vehículos, irrespeto a la autoridad policial, etc.
Tanto la Federación Salvadoreña de Fútbol como los Clubes de Liga Mayor deben imponer fuertes medidas de seguridad para impedir que hechos como los de la semana pasada se repitan en cualquier otro estadio.
Se habla de falta de previsión, de falta de seguridad, de que no se advirtieron los riesgos de enfrentamiento y todo eso se resume en una sola palabra: negligencia.
Cualquier aficionado sabe que hay grupos violentos en los equipos, llámense Ultrablanca, Turba roja, Supernaranja o como sea. Hay personajes en esos grupos con verdadero comportamiento delincuencial y antecedentes lamentables de agresión y vandalismo. En el pasado han sido procesados hasta por atacar fotoperiodistas y camarógrafos de medios de comunicación.
En otros países, la Liga Mayor o la Federación hasta se reserva el derecho de admisión para esos personajes e impide el ingreso de aficionados violentos. Los terribles Hooligans ingleses hasta aparecen en listas migratorias y algunos países vetan el ingreso a sus territorios. Si es necesario, las autoridades rectoras del fútbol deben llegar a esos extremos antes que lamentemos una tragedia mayor.











febrero 22nd, 2012 at 2:40 AM
Me gusta la rxefleion.Que se haga justicia deberia ser un compromiso de todos los candidatos, una cuestion de Estado.En particular, me gustaria que sea un compromiso tuyo, Ricardo.