Aniversario
El Mundo tiene 44 años
Carlos Rivas
Pastor evangélico
Dentro de seis años, Diario El Mundo llegará al medio centenario, y no dudo que, la tinta que habrá corrido sobre sus páginas habrá servido para el crecimiento, desarrollo y fortalecimiento de la democracia.
Cuando me invitaron a escribir mi opinión sobre diversos temas de la realidad nacional desde una perspectiva evangélica en las páginas de Diario El Mundo, debo confesarlo con mucha sinceridad me sentí muy contento, pero a la vez desafiado porque me convidaban a participar en un periódico cuya trayectoria periodística cumplirá 44 años y como decimos los salvadoreños “bien vividos”.
Deseo rescatar la importancia de un aniversario como éste, en el que Diario El Mundo arriba a 44 años de circulación, para reflexionar brevemente sobre algunos aspectos que me inquietan del ejercicio periodístico en nuestra aldea, llamada El Salvador.
No dudo que muchas de las historias que El Mundo ha publicado, son ahora parte de la historia nacional. Y esa es la gran responsabilidad de un medio de comunicación que se compromete con la verdad, como la base fundamental de su trabajo periodístico que busca corresponder profesionalmente a las necesidades informativas que la sociedad demanda.
Hoy más que nunca – con los increíbles avances tecnológicos – decir que nada está oculto bajo el sol es una realidad irrefutable, por ello ningún medio debe cerrarse a la opinión que un lector pueda enviarle como una fugaz opinión o desechar el punto de vista de profesionales, intelectuales o instituciones, sean éstos coherentes con su línea editorial o no. Esa amplitud de pensamiento es la riqueza que el público lector, ávido de buen material de lectura espera en los medios escritos. En esa medida el aprecio, la preferencia y el respeto por ese medio crece.
Una empresa –como un medio de comunicación– no solo se mantiene por el hecho de que los propietarios tengan la solidez económica para hacer frente a la inversión; sino que dependen del nivel de credibilidad y confianza que el público le conceda. En este caso 44 años de caminar por los senderos de la información, orientación y expresión escrita del pensamiento, dicen mucho de un periódico como Diario El Mundo. No trato de congraciarme en este espacio, sino de reconocer el desarrollo, crecimiento y constante cambio que este periódico ha experimentado a lo largo de más de cuatro décadas.
Escribir para El Mundo para mí representa un honor, porque en las mismas páginas en las que intelectuales de casa y extranjeros connotados expresan su pensamiento, se me permite formular los míos. Pero, más que eso, es el hecho de contar con espacios en los cuales el pensamiento se imprime, y por lo tanto, si bien éste procede de un individuo, su mayor preocupación debe ser cómo afecta y contribuye al cambio de la colectividad.
Porque dice la Biblia que en la multitud de consejeros está la sabiduría. Cuando un medio abre sus puertas, sin importar los riesgos, su historia se entremezcla con la historia de los hombres.
Los tiempos cambian de manera permanente e irreversible. El ejercicio periodístico es una tarea en constante movimiento y objeto de renovados desafíos en torno al enfoque temático y creativas formas de presentarse al público; pero, su esencia que es una fina combinación de la verdad, ética y profesionalismo, no se modifica en el tiempo. Mantener ideas claras sobre este aspecto es el reto que cada año se renueva.
Asistimos con alegría a un aniversario más de Diario El Mundo, el número 44, y mis felicitaciones son sinceras, no porque escriba en este Diario; sino porque el mismo ha sabido asumir con responsabilidad los inevitables cambios que supone ser parte de la historia, y no ser historia. Dentro de seis años Diario El Mundo llegará al medio centenario, y no dudo que, la tinta que habrá corrido sobre sus páginas habrá servido para el crecimiento, desarrollo y fortalecimiento de la democracia.







