Falta liderazgo político en estos comicios
Todos los partidos pecan en presentarnos a ciertos personajes, forrados con cuero de cocodrilos floridianos.
Arribaremos al día de las elecciones legislativas y municipales con dos grandes cerezas en el pastel: la falta de una oportuna educación para el votante y la falta de liderazgo en la mayoría de candidatos ofertados por los partidos políticos. Pocas veces en la historia electoral salvadoreña se habían dado aspectos como los mencionados, dignos de mandarse a la sección de “Aunque usted no lo crea” que editaba Ripley, ya que es totalmente injusto, retrógrado y atentatorio para el proceso democrático, que los políticos quieran jugar con la opinión popular a su antojo: primero, con actitudes inexcusables de irresponsabilidad por no aprobar la campaña educativa sobre cómo votar correctamente y que refleje la voluntad del electorado y segundo, presentar planillas con gentes de generales ya conocidas por su ineptitud, pereza y conductas nada recomendables, como para seguir haciendo el papel de representantes del pueblo en el seno de nuestra Asamblea Legislativa.
Y no me refiero a ningún partido en particular. Todos ellos pecan para estos próximos comicios en presentarnos a ciertos personajes, a los cuales ni siquiera se les pudo pedir que renunciaran, por dignidad, a sus candidaturas, pues no lo hubieran hecho jamás, por estar forrados con cuero de cocodrilos floridianos, o sea, aquellos que viven en los pantanos de Florida y que poseen uno de los cueros más duros del planeta, o sea, que esos políticos nuestros son “cuerudos”, de esos que no les penetran ni lágrimas o ruegos, mucho menos las críticas por sus actitudes negativas.Pero allí están en los “mupis” y en las vallas, con caras sonrientes, como quien dice: “Aquí voy de nuevo, estimados votantes majirulos”
Otros son “machomenos” conocidos, que de vez en cuando salen ofreciendo alguna que otra declaración en público, pero a los que tampoco se les conoce un pasado en defensa de los derechos humanos, de las necesidades del pobre pueblo, que ni siquiera alguna vez se les ha visto con una significativa pulserita de Teletón. En fin, son candidatos de ocasión, del aquí y ahora, a lo mejor escogidos para rellenar la plaza de alguien “de peso” el cual no pudo colarse en la planilla por algún atraso y se les llamó de suplencia urgente. Para hacer “número”, pero sin proyección política que genere confianza… Y otros, pues quién sabe qué papel podrían representar en el congreso salvadoreño. Abajo leemos que son profesionales, que son agricultores, abogados, economistas, etc. Pero …¡hasta hoy se les conoce como tales! O sea, que ni siquiera en sus ámbitos profesionales, si en verdad lo fueran, tampoco han tenido roles de importancia y eso, en lenguaje político, significa que no tienen las características del liderazgo: ser activos, proactivos y propositivos.
Otros candidatos, muy poquísimos, provienen de los llamados sectores “independientes”. ¿Independientes de qué o de quién? me pregunto. Y sin embargo, son quizás los que más confianza me infunden, pues ellos, sin los recursos de propaganda que otros tienen en abundancia, o por lo menos, en una proporción regular, se han tirado, con claro patriotismo, “al ruedo” donde, si son elegidos, deberán enfrentar a tigres voraces, zorros platinados, conejos bigotudos capaces de comer piedras en vez de zanahorias, etc. Nuestra fauna politiquera es de todo, menos amable y condescendiente con el adversario, o con el que no se aviene a sus juegos y malabarismos. Vean el caso de la actual Sala de lo Constitucional, a la que ya “pre-sentenciaron” los políticos de izquierda en el sentido de que si ellos son mayoría, nombrarán una “Corte Constitucionalista”, con atribuciones muy por encima de la honorable Corte Suprema de Justicia. Y si por desgracia llegaran a alcanzar la mayoría, pues imaginemos el resto de la novela. Otra cosa, dicen que si la izquierda es mayoritaria, aprobarán los “referéndum” para todo asunto “de interés nacional”. Lo que en buen español significa que diremos adiós a las elecciones libres, como en Nicaragua. ¿Serán las próximas, nuestra última cita en las urnas? ¿Será por eso que retardan el proceso educativo del votante? ¡Abramos ojos y oídos, estimados conciudadanos!














