La paz negociada

Rafael Domínguez/Periodista
Martes 3, abril 2012 | 6:12 pm
La paz negociada
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Ahora los muertos que se cuentan son, entre otros, los de los inocentes, los que no pagan la renta, los que se resisten a ser extorsionados, los que no colaboran con ellos, los que se rehúsan a unirse a la clica , los que se niegan a pagar el peaje, ahora aunque menos abultados, son muertos que sí vienen de la población.

Dos o tres semanas antes de que se publicaran detalles de las posibles negociaciones entre el gobierno y las maras, una frase del mismo presidente Funes llamó mi atención y fue la referida a lo que parecía una cruel justificación del número de asesinatos, él dijo no textualmente, “los muertos que deberían preocuparnos son los de las personas inocentes, pero los que están sucediendo son muertos entre pandillas”, esta frase tiene sentido cuando en la conferencia de prensa que le devolvió vida pública luego de 17 días de silencio, el mismo Presidente dijo no textualmente, “ahora que se han reducido los muertos entre pandillas, El Salvador ya no estará ubicado entre los países más violentos del mundo, y tendremos índices de muertos en parámetros más o menos normales” justificando el resultado positivo de una negociación que aunque negada, arroja resultados.

De lo anterior puedo decir, que el objetivo fue claro desde el inicio: había que reducir las estadísticas a como diera lugar y si esto implicaba negociar con las maras para lograrlo, pues había que hacerlo con total libertad pero en total secreto, y es ahí cuando aparece El Faro y su publicación para desbaratar un plan bastante sórdido, arriesgado y maquiavélico porque se hizo bajo la premisa “el fin justifica los medios”.

Entre todo eso apareció Monseñor Fabio Colindres, se vio acorralado y hasta utilizado, pero con decisión política y estrategia de primer nivel, logró salir del atolladero con una conferencia de prensa apoyada por la iglesia de Roma, en la cual asume parte de la culpa, pero hábilmente traslada a una realidad espiritual el éxito del resultado, quitándole a las autoridades de seguridad toda ganancia política sobre el tema y más aún, compromete el éxito final de tal maniobra, a un acuerdo nacional para apoyar a las maras en su conversión y abandono del crimen, esto obligó al mismo presidente a un discurso fácil pero quizás irrealizable, un discurso casi imposible de lograr (se ha planteado siempre), donde todos los sectores se unen y le dan apoyo, dinero, agradecimientos y reconocimientos, en pro de la paz nacional.

Más reveladoras de este plan, son las palabras que el presidente Funes expresó en la misma conferencia al decir: “¿no era esto lo que querían los empresarios para poder invertir?” sin duda la baja repentina de homicidios generará confianza, bajará las estadísticas nacionales, y nos hará lucir ante la comunidad internacional como un país ejemplar, tanto como para darle más recursos y seguir invirtiendo en él….

De aquí se desprende la gran pregunta, ¿era eso lo único que se deseaba con esta tregua entre pandillas? ¿Habrá logrado entonces su cometido la negociación?, aparentemente si, pero al oír a los mismos pandilleros decir que la tregua es entre ellos y no con la población y que las extorsiones continúan, queda claro que ellos, han puesto lo que se les pidió en el trato  y por ello recibieron traslado de máxima seguridad a menos seguridad, lo que implica, visita íntima, contacto con sus subordinados, acceso a comunicación con el exterior, contacto con sus familias y siendo de los más peligrosos reos, esto es ya un privilegio.

El trato está claro, y ambas partes han puesto lo suyo, el resultado son menos muertos, menos estadísticas, menos números en el “muertómetro” de todos los días, pero ahora los muertos que se cuentan son entre otros, los de los inocentes los que no pagan la renta, los que se resisten a ser extorsionados, los que no colaboran con ellos, los que se rehúsan a unirse a la clica, los que se niegan a pagar el peaje, ahora aunque menos abultados, son muertos que sí vienen de la población, por tanto el trato o negociación ha sido bueno, pero para el estado y sus cifras y igualmente es bueno para las maras, que ahora tienen algo más que lo que tenían, incluyendo medios de comunicación que los destacan como líderes indiscutibles.

Tener menos muertos en las calles, es un logro y el precio pagado parece poco, pero cuando en una negociación alguien tiene las llaves, ese alguien es por lo general quien pone las reglas, aquí las llaves las tienen las pandillas y el estado solo puede sostener algo así, entregando más concesiones, la prueba de esta paz negociada estará en el tiempo, cuando la verdad salga a luz y veamos con qué estaba pegada la negociación.

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Comentarios

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  1. Ulises Martínez dice:

    O sea que hay dos categorías de muertos; ¿y por qué no equiparar los muertos por la violencia con los muertos por el alto costo de las medicinas? Claro que de estos últimos no hay estadístics, pero tan culpables son los que causan unas con los que causan otros; muchos medios han hecho de los muertos una especie de marcador de un partido de baloncesto; sería interesante que se hiciran estas comparaciones; pero no, es imposible, los medios están vendidos a los intereses de sus anunciantes, dígase a los billetes…

  2. alcides martinez dice:

    lastima solo informes mensuales dicen habra vaya usted a saber.ahora los muertos solo gente trabajadora seguiremos siendo verdad;

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