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La publicidad es la voz de la economía de mercado

Sherman Calvo/ Publicista
Jueves 13, septiembre 2012 | 7:34 pm

La libertad de expresión comercial es una manifestación legítima  de la Libertad y como tal, debe ser respetada por el Estado.

¿Consideraron los señores del Ministerio de Gobernación, al obligar a los anunciantes a solicitar autorización previa para las promociones (ofertas) comerciales, el importante papel que juega la publicidad, instalada dentro de nuestra sociedad productiva, por mandato de esta misma? La publicidad hace prevalecer la sana competencia y el respeto por el consumidor.  Es muestra de preocupación social por no permanecer ajenos a la evolución ideológica, social y política de la sociedad de consumo.

A pesar de todo, en muchos países, como Venezuela, se le “persigue”, se le limita su campo creador, se le restringe su capacidad de expresión y en algunos casos extremos, se le acaba exterminando. Es muy peligrosa la aplicación de esta regulación por quienes no conocen de publicidad, sin la capacidad de aceptar que la publicidad es manifestación de respeto por el consumidor, quien elige, se informa, se beneficia con toda promoción y ofertas, además, exige respeto a sus derechos.

La autorregulación publicitaria no se mueve en el campo jurídico, sino en el campo ético del Consejo Nacional de la Publicidad de El Salvador, y se sostiene por tres cosas: por la verdad, la justicia y la concordia. La autorregulación publicitaria eficaz es la mejor defensa de la libre expresión comercial, voz de la economía de un país, ofrece al consumidor importantes ventajas y de acuerdo a lo que pienso, esta nueva regulación SÍ DEBIÓ SER VINCULANTE al rol del CNP.

El valor informativo y educativo que representa la publicidad es decisivo y no puede compararse con el control estatal de la publicidad en los países que existe. La publicidad abre nuevos cauces para la protección de los consumidores,  produce un efecto positivo en la generación de empleos y acelera el sistema económico del país. La libertad de expresión comercial es una manifestación legítima de la Libertad y como tal, debe ser respetada por el Estado.

Es en este punto donde muchas veces se plantea una discusión sobre los límites de esa libertad. Si pedimos al Estado que no intervenga en nuestro espacio de comunicación, ¿Quién vigilará que esa libertad sea ejercida dentro de un marco de responsabilidad? ¿Quién evitará que se cometan abusos? ¿O es que esa legitimidad otorga a los anunciantes y publicistas una licencia sin restricciones?

Esto equivaldría a una patente de libertinaje. Creemos que la actividad publicitaria, como cualquier otra actividad que se realiza en la sociedad, debe estar sujeta a reglas, a una normativa, como todo lo humano, que mantengan a la comunicación comercial dentro de parámetros de veracidad, legalidad, honestidad, decoro y respeto a los valores de la comunidad. Esto es lo que conocemos como Autorregulación Publicitaria.

Quizás la mejor manera de definir los objetivos de un sistema de autorregulación publicitaria sea citar las palabras de la exposición de motivos que precede al Código Brasilero, aprobado en 1978. Mauro Salles, dice: “El objetivo era encontrar una alternativa entre dos extremos: la ausencia total de regulación, la cual permite prácticas desordenadas en perjuicio de la sana competencia entre los anunciantes y lesiona los derechos del consumidor, y el otro extremo, el delegar totalmente la función reguladora a los gobiernos, los cuales no siempre demuestran entender la función, el valor y las sutilezas de la publicidad. Esa alternativa es lo que llamamos autorregulación, la cual tiene cada vez más seguidores y, en la teoría y en la práctica, muestra importantes ventajas sobre los sistemas utópicos de libertad total o total control gubernamental. La autorregulación presupone una actividad voluntaria de la Industria de la Publicidad, a partir de la toma de conciencia de la necesidad de una autodisciplina”.

La autorregulación es un instrumento de autodisciplina que permite a los gremios que componen la Industria Publicitaria de un país, dar prioridad a los intereses del consumidor, garantizando la veracidad, legalidad y moralidad de sus comunicaciones, preservando así la libertad de expresión comercial dentro de un marco de responsabilidad.

La autorregulación publicitaria funciona exitosamente en todos los países miembros de la Unión Europea, en Estados Unidos y Canadá. En América Latina opera en Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, México, Argentina y Uruguay, entre otros (contrario al caso de Venezuela, agobiado por las abusivas regulaciones de la libertad de expresión, generando una onda expansiva impulsada por Hugo Chávez a países del Alba).

La autorregulación publicitaria no es nueva, ni es una invención oportunista de los anunciantes y publicitarios. Está sustentada en sanos principios éticos, por lo que las autoridades del Ministerio de Gobernación tienen que reflexionar y enmendar lo actuado en contra de la libertad de expresión comercial sobre el contenido de -ofertas-. (tanto anunciantes como publicistas, aceptamos y respetamos regulaciones publicitarias referentes a rifas y sorteos en donde interviene azar, pero no comulgamos con este atropello a la comunicación comercial de ofertas).

Las comunidades publicitarias de América Latina están maduras y cuentan con líderes capaces de ejercer un autocontrol eficaz de la comunicación comercial. El gobierno debe escuchar a dichos líderes, estimularlos y permitirles fomentar la autorregulación.  Este voto de confianza a un CNP autónomo puede marcar la diferencia entre criar ciudadanos recelosos, escurridizos y conflictivos, dentro de una atmósfera policíaca de censura, y cultivar profesionales responsables, colaboradores en materia de autorregulación publicitaria.

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