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Mauricio Funes: “Este país solo puede salir adelante con moderación, sensatez y racionalidad”

Viernes 13, agosto 2010 | 7:51 am
p8-funes-lulaEl presidente Mauricio Funes subraya que la confianza es clave para que su gobierno tenga éxito.  Dice que el Consejo Económico y Social es un ejercicio en ese sentido.

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Álvaro Cruz Rojas
Diario El Mundo
La última noche de la visita de trabajo del presidente Mauricio Funes a la ciudad brasileña de Sao Paulo, Diario El Mundo y otros medios colegas tuvieron la oportunidad de entrevistar al mandatario sobre distintas temáticas. Este es un extracto de sus comentarios y la respuesta a nuestras interrogantes.
Presidente, antes de venir a Brasil, usted estuvo en Colombia. Ahí el presidente Uribe elogiaba su equilibrio, su moderación. ¿El futuro de El Salvador está en el equilibrio suyo y de su futuro sucesor?
No solo en la moderación mía y del futuro sucesor, en la moderación y el equilibrio de todas las fuerzas políticas del país. Aquí debemos combatir los extremismos de ambos signos ideológicos. Para El Salvador no es conveniente ni un extremismo de izquierda, pero tampoco uno de derecha. Para El Salvador no es conveniente ni un populismo de izquierda, pero tampoco un autoritarismo de derecha, mucho menos algunos nostálgicos que todavía creen en los golpes de Estado y en el quebrantamiento de la institucionalidad para salir adelante y hacer prevalecer sus intereses. Entonces aquí se requiere moderación y equilibrio también de las fuerzas políticas tanto de derecha como de izquierda, no solo depende del presidente de la República ni del sucesor. Depende del comportamiento de las fuerzas políticas actuales que vayan cayendo en la cuenta que este país solo puede salir adelante con moderación, con sensatez y con racionalidad.

Su visita a Brasil y el encuentro entre empresarios de ambos países tiene obvios aspectos positivos, pero después de esto, ¿qué viene en la relación con los empresarios? ¿Cómo se traduce ahora esta relación?

Lo que viene depende de lo que se ha podido construir e iniciar a partir de ahora.  A mí me parece importante esta visita y dimensionar su significado, porque de esa manera podemos trazar lo que viene a partir de ahora. ¿Qué es lo que viene a partir de ahora? Darle seguimiento a los acuerdos logrados acá. Hemos logrado botar los estigmas que hemos padecido a lo largo de estos 15 meses. Se creyó que este gobierno no sería capaz de construir alianzas internacionales que permitieran mayores niveles de inversión y particularmente que permitieran sacar al país de la pobreza y los niveles de marginalidad y exclusión social y es justamente lo que estamos haciendo.
Cuando yo era candidato y decía que mis referentes eran los gobiernos del presidente Obama y del presidente Lula se decía que era pura propaganda electoral, que ya en la práctica el FMLN se iba a imponer y ya en la práctica el FMLN iba a copar el aparato de gobierno y que nada de lo que se había ofrecido se iba a construir.  Yo les he demostrado en estos 15 meses que la política económica no es una política motivada por asuntos partidarios, sino que ha sido elaborada a partir de las necesidades de la sociedad entera y eso es lo que refleja el Plan Quinquenal que dio a conocer hace unas semanas atrás el Secretario Técnico de la Presidencia. Para aquellos que insisten que este país no tiene rumbo claro, hay que recordarles que justamente el rumbo que estamos trazándole al país es la construcción de un nuevo modelo de gestión económica y social que le apuesta a la producción, que le apuesta a la atracción de inversión nacional privada y extranjera, que le apuesta a nuevas alianzas y en el caso de Brasil, ésta es una alianza fundamental.
Aquí no hemos venido únicamente a tener una reunión protocolaria con empresarios y con el presidente Lula, aquí no se ha venido a confirmar que el presidente Lula tiene un profundo afecto por el presidente de El Salvador, aquí lo que ha se venido a confirmar es que en una economía del tamaño de la brasileña, que podría ver con poco interés a El Salvador, tomando en cuenta que a estas alturas la balanza comercial deficitaria en la que nosotros le vendemos a los brasileños menos de cinco millones de dólares, mientras que los brasileños nos venden más de $195, $197 millones, a pesar de esas desigualdades y desequilibrio, hay una clara convicción de los brasileños que la manera que pueden incorporarse y accesar a un mercado de más de 500 millones de consumidores, es a través de El Salvador como plataforma para producir y exportar, esa es una ventaja comparativa en relación a otros países. El Salvador pone en esta alianza su experiencia en el mundo de los negocios, pero también sus acuerdos comerciales y la apertura que tenemos para llevar los productos a los Estados Unidos libres de aranceles. Eso es un atractivo para los brasileños.
¿Qué viene ahora? El seguimiento a esos compromisos, darle seguimiento a esos acuerdos y construir los asocios público-privados necesarios para poder atraer esa inversión extranjera y no solo lograr inversionistas brasileños que entren en el mercado salvadoreño sino que también empresarios salvadoreños entren en el mercado brasileño.

¿Y desde el gobierno qué va a hacer para generar esa confianza que están pidiendo los empresarios salvadoreños?

Lo que he estado haciendo hasta ahora. Actuar como un gobernante independiente, como un gobernante que no responde a una agenda partidaria, como un gobernante respetuoso del Estado de Derecho, de las libertades democráticas, que le apuesta al fortalecimiento de la institucionalidad democrática en el país, hechos que pudieran parecer aislados, deberían enviarle un mensaje claro a los empresarios tanto salvadoreños como brasileños. Mi gobierno condenó el golpe de Estado en Honduras a pocas horas de perpetrado éste, pero de la misma manera que condené el golpe de Estado, trabajé para el reintegro del gobierno legítimo del presidente Porfirio Lobo al seno del SICA y de la OEA. ¿Qué significa eso? Que éste es un presidente comprometido con la institucionalidad democrática. El golpe de Estado significó un rompimiento con la estabilidad democrática, la Carta democrática de la OEA nos mandata a todos los presidentes a no reconocer a ningún gobierno de facto que resulte del quebrantamiento de la institucionalidad y eso hicimos.
Pero una vez realizadas las elecciones en Honduras, creado un nuevo escenario, nuevos factores, lo que hacemos inmediatamente es reconocer la legitimidad del nuevo actor y que se reincorpore a aquellos organismos que tuvo que salir por una resolución tomada por los presidentes del grupo SICA para que de esa manera, Honduras empiece a construir el camino a la democracia y comience a reconstruir el tejido institucional que fue destruido con el golpe militar. Esa decisión del Presidente de la República envía señales claras a los empresarios que éste es un presidente que está comprometido con el respeto a la institucionalidad democrática, el respeto a las leyes y al Estado de Derecho. Yo no he tomado como referentes gobiernos o experiencias que no son exitosas en América Latina, he tomado como referencia el gobierno de Brasil, no solo por una afinidad ideológica o personal que pueda haber hacia el presidente Lula. Sencillamente lo he tomado como referencia porque es un gobierno que ha demostrado hacer un tipo de gestión pública que al mismo tiempo que logra que su economía crezca, logra reducir la pobreza y la exclusión.
Si Brasil fuera una economía que nada más creciera, pero siguiera manteniendo a altos porcentajes de la población viviendo en la pobreza, no hubiera servido como referente para nuestro país, pero éste es un gobierno brasileño que ha podido combinar acertadas políticas económicas que permiten altos niveles de crecimiento, pero acertadas políticas sociales que permitan sacar de la pobreza y la exclusión a grandes porcentajes de la población. Eso es lo que queremos para El Salvador.

¿Cómo lograr esas alianzas público-privadas? ¿Cómo se va a concretar? ¿Qué incentivos le permitirán lograr esa asociatividad?

En primer lugar, tenemos que construir confianza, si no hay confianza de los empresarios hacia el gobernante y del gobernante hacia los empresarios, difícilmente podemos crear estos asocios, pero también podemos emprender algunas iniciativas en las cuales el Ejecutivo empuja, crea las condiciones, para que los sectores privados puedan involucrarse en este esfuerzo. Pongo un caso concreto: conocimos en Brasil la experiencia del SENAI, una escuela de preparación de profesionales que son los que la economía brasileña, dado su desarrollo, necesita para mejorar su recurso humano. ¿Cómo se logra el financiamiento de este SENAI? Con recursos que son colectados por el gobierno y que son administrados por la empresa privada. Entonces ahí hay un asocio público-privado, en el que el sector público define las prioridades, recoge los recursos, pero los traslada al sector privado que es el que los administra y ejecuta. De esa manera logra capacitar al recurso humano y ponerlo al nivel de las necesidades que tiene la economía brasileña. Una experiencia similar podemos implementarla en El Salvador y de hecho, ya hemos realizado gestiones para garantizar que a través de la Agencia Brasileña de Cooperación y a través de la Federación de Industriales del Estado de Sao Paulo (FIESP) podamos tener un esquema similar de nuestro recurso humano, donde a través de un asocio público-privado, nosotros podamos poner en sintonía la mano de obra con las exigencias del desarrollo y el crecimiento de nuestro país.
Lo mismo deberemos hacer con otras iniciativas a nivel de la concesión de puertos, estamos preparando un anteproyecto de ley de concesión del puerto de La Unión, para poder llevar a cabo una administración pública-privada que le permite eficiencia al puerto y captar recursos del sector privado y ponerlos en función del desarrollo económico nacional. Estamos pensando también en una reforma importante del sistema financiero, a través de la cual podamos captar las remesas internacionales y de esa manera crear un fondo que nos permita financiar algunas políticas sociales que empuja el Estado. Las remesas no son públicas, son privadas, porque son las tranferencias en dólares que hacen nuestros compatriotas en Estados Unidos, esa es una idea que hemos conversado aquí en Brasil porque los empresarios brasileños sugerían que con estos recursos podemos crear una especie de caja  financiera o de banco que permita financiar esos proyectos sociales. ¿De dónde van a provenir esos recursos? Fundamentalmente de las remesas que nuestros compatriotas envían año con año a través del sistema financiero nacional.

Sus propuestas suenan con una trascendencia más allá de ideología o de partido, ¿Cómo espera que los empresarios reciban estas propuestas?

En la medida que sean propuestas que no tengan sesgo ideológico, los empresarios las van a referir mejor que si tuvieran un sesgo ideológico. Mi preocupación no serían los empresarios sino los partidos políticos acostumbrados en virtud de sus compromisos ideológicos, a juzgar una iniciativa u otra a partir de su sesgo. Aquí no se trata si esta iniciativa es de izquierda o de derecha, aquí lo que se trata es si ésta es una iniciativa eficiente que permita resolver problemas nacionales. De tal suerte que vamos a empujar todo aquello que sea necesario para lograr una sociedad más armónica, más competitiva, que se permita generar mayor cantidad de empleos y crear condiciones para mayores niveles de bienestar económico y social de la familia salvadoreña. A estas alturas, las políticas ya no tienen que estar marcadas por sesgos ideológicos, las políticas van más allá de los sesgos ideológicos, rebasan esos sesgos. Son políticas que tienen que evaluarse por su efectividad, si son capaces de resolver o no los problemas que enfrentamos, esas son las que estoy dispuesto a empujar y emprender.

Precisamente el secretario técnico hablaba de crear un equipo interinstitucional para lograr una legislación que fomente la asociación público-privada, ¿qué temas de país pueden ser de asociación público-privado?

Eso nace de la misma creación del Consejo Económico y Social. Este es el primer gobierno que después de la firma de los acuerdos de paz, institucionaliza el diálogo y crea un organismo interinstitucional donde están representados empresarios de diferentes tamaños, los sindicatos de diferentes tendencias ideológicas, la academia y el Gobierno, con el propósito de construir el rumbo económico del país y crear un mecanismo que permita tomar consensos en torno a grandes políticas nacionales, precisamente aquellos temas de asocio público-privado que son los que necesitamos echar a andar en nuestro país y enfrentar la crisis que enfrentamos, son los que se deberán discutir en el seno de este Consejo.
La idea del secretario técnico de crear un equipo interinstitucional es justamente para superar los resabios ideológicos que pueden haber en la confección  de políticas públicas cuando éste no es un esquema participativo. Aquí no nos interesa si se trata de un esquema de asociatividad donde participa un sector u otro. Mientras mayores sectores de la sociedad estén representados, mucho mejor.
Por ejemplo, el pacto fiscal es un tema obligado que tiene que entrar en esta discusión. Porque en el pacto fiscal no solo entran los empresarios y los trabajadores, entra también el gobierno y los partidos políticos, entra la sociedad civil. La manera que vamos a concesionar algunos bienes que ahora son del Estado, la manera cómo vamos a empujar algunas iniciativas en asocio con los empresarios privados, también deben entrar en esto.  Les pongo un caso: tuvimos una visita en Brasil a las instalaciones de Embraer, una empresa que nace a mediados de los años 40 como empresa pública y luego a mediados de los 90, en el primer gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso, se privatiza, ahora es una empresa que está vendiendo aviones a muchas empresas de aviación comercial, pero que también le vende aviones de defensa a cerca de 16 fuerzas áereas a nivel internacional. Embraer necesita de una planta de mantenimiento de sus aviones cerca de Brasil, pero también cerca de los otros mercados donde vende. Tiene planta en Brasil y tiene planta en Estados Unidos. Nosotros le propusimos que se pudiera instalar una planta en El Salvador.
¿Cómo entraríamos en un esquema de asocio público-privado? Nosotros tenemos terrenos de CEPA que pudiéramos poner al servicio de esta planta y Embraer poner el capital, la tecnología y el recurso humano para poder echar a andar esta planta. En una asociatividad del sector público, el gobierno que pone el terreno y que crea las condiciones para que esta inversión pueda venir, y una empresa privada que invierte, construye la planta, trae los técnicos, desarrolla el know how necesario para poder instalar esta planta de mantenimiento, de esta manera podemos generar empleos y podemos llevarle recursos al país. Ese tipo de esquemas público-privados nos puede sacar adelante el país, generar más empleos para poder traer mayores esquemas de bienestar en la población salvadoreña.

Presidente, ¿qué otras misiones empresariales vienen que usted esté dispuesto a encabezar hacia otros países?
En lo que va del año hay una serie de visitas que debemos de realizar. Tenemos programada una visita a Cuba en la primera semana del mes de septiembre, todavía no están confirmadas las fechas porque eso depende de las gestiones que hace Cancillería. Pero esa no es una visita únicamente para relanzar las relaciones con Cuba suspendidas en los últimos 50 años. Se trata nuevamente de abrir oportunidades de negocios a los empresarios salvadoreños. En ese sentido, pienso en llevarme a Cuba una delegación importante no solo de funcionarios, sino que de empresarios y medios de prensa, para que exploremos las oportunidades de negocios. No solo estoy buscando establecer niveles de cooperación con el gobierno cubano en materia de salud, de deportes, en materia de cultura o en materia científico-tecnológico, sino que también exploramos posibilidades de que empleados salvadoreños puedan hacer negocios con empresarios cubanos.
De hecho, ya los tienen. Ustedes ven por ejemplo, que una empresa como industrias Capri exporta colchones a Cuba. Una empresa como la farmacéutica de López Davidson trae medicinas de Cuba, una empresa como Taca opera los vuelos internos de Cuba. Entonces si las empresas y los empresarios como Arturo Zablah, como López Davidson y como Roberto Kriete,  no tienen sesgos ideológicos de tener una relación con Cuba, ¿por qué la vamos a tener como gobierno? Los empresarios no tienen ideología, los empresarios lo que buscan son oportunidades de negocios, las vayan a hacer éstas a Brasil, a Estados Unidos, a Guatemala o a Cuba.  De tal manera que es un mito que El Salvador no ha tenido relaciones en los últimos años con Cuba. Las ha tenido, lo único que no ha tenido es a nivel diplomático, de gobierno a gobierno, pero las ha tenido a nivel empresarial. Hay una importante cantidad de diputados y exdiputados, incluso de ARENA, que van a curarse sus enfermedades a Cuba y entonces no piensan en diferencias ideológicas, piensan en el desarrollo que les ha traído la medicina a Cuba y entonces se van a hacer sus tratamientos porque les resulta mucho más efectivo y mucho más barato. Eso es lo que yo pienso estimular. ¿Por qué no le vamos a sacar provecho a una relación con Cuba si eso le permite a los empresarios salvadoreños poder invertir en Cuba o poder vender sus productos en Cuba?
Estamos pensando otras misiones en Colombia, que se ha convertido en un país importante para El Salvador. Hay capitales muy importantes como la industria hotelera que lidera el grupo Decameron, como Avianca que ha comprado una participación importante en Taca y está recién inaugurando un viaje directo de Bogotá-San Salvador y viceversa. Está el caso de Bancolombia que ha comprado el Banco Agrícola, de tal manera que estoy pensando en establecer un viaje similar al que he realizado en esta oportunidad a Brasil, para llevar empresarios salvadoreños a Colombia para establecer relaciones con sus homólogos en Colombia y viceversa. Lo mismo pensamos hacer en México y a nivel centroamericano. Me parece atractiva la idea de hacer una reunión de empresarios centroamericanos en San Salvador para ver no solo oportunidades de negocios, sino reforzar los lazos que unen a los empresarios de Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica con El Salvador.

¿No teme que su visita a Cuba resalte los prejuicios de los estadounidenses?

No ocurrió cuando yo anuncié el reinicio de relaciones con Cuba en el acto de toma de posesión el 1 de junio de 2009, en presencia de la secretaria de Estado, Hillary Clinton. En ningún momento la Secretaria de Estado me manifestó su malestar, su inconformidad o su temor. Si es que todos los países de América Latina tienen relaciones con Cuba, si a los Estados Unidos no le preocupa que México tenga relaciones con Cuba, que Brasil, Chile, Colombia tengan relaciones con Cuba, por qué le va a preocupar que El Salvador tenga relaciones con Cuba. Además, yo no defino las relaciones con otros países a partir de la manera como afecte, preocupe, estimule o alegre a otros gobiernos soberanos del mundo. Tenemos una relación cercana con Estados Unidos porque tenemos 2.5 millones de salvadoreños viviendo y trabajando en Estados Unidos; es nuestro principal destino comercial y ahí va a parar la mayor parte de nuestras relaciones. Nuestras relaciones en política exterior las tomamos independientemente de lo que piensen otros países y gobiernos del mundo.

El empresario brasileño, Benjamín Steinbruck decía en el encuentro que el principal legado de Lula permitió que Brasil hoy camine con sus propias piernas, ese reto de que usted consiga que El Salvador camine con sus propias piernas, ¿cómo lo va a conseguir?

Hay que tomar cuenta que la realidad brasileña es diferente a la salvadoreña. Brasil tiene muchos más recursos que los que tenemos en El Salvador, Brasil tiene petróleo y se ha convertido en un país exportador de petróleo, Brasil cubre su factura petrolera con su petróleo. Es el principal productor de caña en el mundo y al mismo tiempo, el mayor productor de etanol. Ha desarrollado la industria aeronáutica con una empresa de punta como Embraer. Ha desarrollado la industria automovilística. El Salvador no cuenta con los recursos que cuenta Brasil. Salvadas esas diferencias y haciendo un ejercicio de realismo que no tenemos los recursos con que cuenta Brasil para caminar con sus propios piés. Yo estoy convencido que gerenciando al país como se ha venido gerenciando hasta el momento, es como vamos a hacer que El Salvador camine por sus propios piés. Lo que El Salvador perdió en estos 20 años fue el tejido productivo nacional, durante estos 20 años los gobiernos de derecha lo destruyeron. Nosotros vamos a reconstruir ese tejido, no podemos exportar si no podemos desarrollar la industria nacional, no podemos aumentar nuestro mercado interno si no generamos suficiente empleo y suficiente ingreso como para que aumente la capacidad de consumo de los salvadoreños.

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