Órgano judicial: ¿por qué no depurar antes de premiar?
El Órgano Judicial es víctima de sus propias trampas, de sus propios círculos viciosos y el acuerdo alcanzado entre los sindicalistas y la Corte Suprema de Justicia, después de los desmanes desde hace unas semanas, muestra cómo se premian los desmanes y se deja en el limbo la tan ansiada depuración del sistema.

Todos sabemos que en el Órgano Judicial se cuecen habas y por quintales. Organismos nacionales e internacionales se han quejado públicamente de la corrupción del sistema y de la politización de algunos funcionarios. Triste.
El nepotismo del sindicalismo judicial es vergonzoso, asqueroso, descarado, pero lejos de corregir estas normas éticas elementales (¿dónde está el tan publicitado Tribunal de Ética?) se buscan acuerdos para estar en paz con los sindicatos y se hace caso omiso de la contratación masiva de familiares de fulano y de sutano.
Es tal el desastre que la Corte Suprema actual enfrenta un conflicto interno porque hay magistrados que se resisten a cambiar lo impostergable y hasta incentivan política y mediáticamente la destitución de los otros.





