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Persisten peores formas de trabajo infantil en el país

Viernes 18, junio 2010 | 7:19 am
P10Muro-TrabajoLa explotación sexual, trabajo como “pepenadores”, curileros y en coheterías siguen afectando la vida de niños y niñas.

Marvin Rodríguez
Diario El Mundo
El Ministerio de Trabajo confirmó que uno de cada diez niños desempeñó algún tipo de actividad laboral durante el último año. El 10% lo hizo en la industria manufacturera, donde la elaboración de cohetes está entre las cinco peores formas del trabajo infantil.
Las otras cuatro corresponden a la pesca de moluscos, “pepenadores” de basura, corta de caña de azúcar y explotación sexual.
Roxana María Castro, delegada del Ministerio de Trabajo ante la comunidad internacional, aseguró que “la meta es que en el 2015 no haya ningún niño trabajando en ellas (peores formas laborales)”.
Jesús de la Peña Rípodas, coordinador subregional del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPAC-OIT), garantizó que “la elaboración de cohetes y productos pirotécnicos figura como una de las más peligrosas formas de trabajo infantil en El Salvador, por el riesgo que implican las condiciones de los talleres y la manipulación de explosivos”.
El artículo 106 del Código de Trabajo considera la manipulación de productos explosivos como “una labor peligrosa que podría causar la muerte o perjudicar gravemente la integridad de un menor de edad”, por tanto, prohibe rotundamente la práctica.
Sin embargo, en los últimos 18 meses, dos niños resultaron con graves lesiones al explotar las fábricas donde trabajaban. Uno de los menores murió en en Ciudad Delgado y el segundo resultó con quemaduras serias en una cohetería sobre la Troncal del Norte.
Bomberos confirma que ambos incidentes fueron reportados en empresas clandestinas y aseguran que, a nivel nacional, sólo ocho compañías están autorizadas para elaborar pirotécnicos.
A pesar de ello, en Ciudad Delgado, los Bomberos presumen la existencia de cientos de empresas que trabajan sin las condiciones adecuadas y en total ilegalidad.
“Si se toma en cuenta a los municipios de Apopa y Cojutepeque el número se cuenta por miles”, aseguran.
Las estadísticas oficiales dan la impresión que hay cada vez menos niños trabajando en la industria pirotécnica.
De los 189 mil menores trabajadores, según la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples 2009, la percepción de la población es que menos del 5% desarrollan esta actividad, cuando los verdaderos datos se esconden tras la clandestinidad.
La mayoría de las fábricas aparentan ser residencias normales y se encuentran ubicadas en medio de colonias populosas, disfrazadas de negocios o tiendas de víveres.
Los residentes de los alrededores confirman que es común ver trabajar a niños en esos talleres al comenzar la temporada. Miles de fábricas, quizá con un niño en cada una.

Grave problema

Ciudad Delgado es uno de los municipios que históricamente ha presentado los más altos índices de niños trabajando en coheterías. Tomás Minero, alcalde, confirma que en su alcaldía “no existe un registro exacto de menores que trabajan o han trabajado en la manipulación de pólvora”; sin embargo, acepta “es seguro que todavía se sigue utilizando a niños para la elaboración de cohetes”.
El jefe edilicio asegura que no siempre se ha encontrado a los niños en los talleres.
“Por las constantes visitas de las autoridades, los empleadores optan por improvisar champas cerca de quebradas donde se pueda esconder rápidamente a los menores”, afirma. Agrega que muchos son obligados a trabajar con sus padres o familiares, por lo que encontrarlos se vuelve aún más difícil.
De acuerdo a la Encuesta de Hogares, de los 189 mil niños que trabajan, el 64% lo hace con sus parientes, lo cual implica que el menor no recibe ninguna remuneración. Además, 112 mil 361 deben trabajar y estudiar a la vez.
Las autoridades del Ministerio de Trabajo y de la IPAC-OIT no reportan, de momento, alguna estrategia que busque extraer a los menores de la vida laboral y que supla el ingreso con que ayudan a sus familias.

Avances a paso lento
La reducción del trabajo infantil durante el último año fue de tan solo 0.9%, una cifra que se opaca ante los 189 mil niños que todavía desempeñan algún tipo de actividad laboral en El Salvador. La Encuesta de Hogares 2009 revela que únicamente el 10% de la población cree que se deba considerar como explotación infantil.
Hasta ahora en el país se han identificado al menos 17 formas de trabajo de menores. Las autoridades del Ministerio de Trabajo y del IPAC-OIT confirman los datos y aceptan que el avance es leve.
Mauricio Cáceres, representante de los vendedores del sector informal en el Centro de San Salvador asegura que “para hacer desa-parecer el trabajo infantil, le falta mucho a las políticas del país, sobre todo, en el sector informal donde se concentra el grueso de la niñez trabajadora”.

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