Policía civil…

La diferencia entre el militar y policía civil es que el militar usa estrategias para vencer al enemigo, el policía en cambio no tiene enemigos y solo tiene que aplicar la ley a todo aquel que la esté violando.

Rafael Domínguez/ Periodista
Martes 21, mayo 2013 | 7:25 pm
Policía civil…
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El concepto de Policía Civil nacido tras los Acuerdos de Paz no era un concepto simplemente nuevo o de marketing para opacar la histórica presencia militar en el tema de la seguridad pública; sin duda era más que eso, pero nunca vimos lo importante del planteamiento, sino que lo redujimos a la no presencia de militares en la policía, luego de las experiencias de tortura, desapariciones y abusos cometidos por los regímenes castrenses que reprimieron al pueblo por medio de sus agentes, en aquellos tiempos las famosas PN, PH y Guardia Nacional.

El concepto de policía civil, era la propuesta de los países amigos como España y EE.UU., que veían la oportunidad de cambiar los cuerpos de seguridad que habían funcionado como apéndices directos del Ejecutivo y del Presidente de turno, por una organización que, aunque sus autoridades fueran nombradas directamente por el máximo funcionario de estado, su responsabilidad fuera sujeta a la población y no al jefe de gobierno; así, la policía, como órgano auxiliar de la Fiscalía y las procuradurías de Derechos Humanos y General de la República, podían constituir un Ministerio Público en favor del ciudadano, funcionando sin la estorbosa y manipuladora visión política que en el histórico en nuestros pueblos se le ha dado a las policías, que terminaron siempre como organismos de control político, muy cercanos a la inteligencia del Estado y como herramienta de poder directa de los funcionarios; ahí es donde nos perdimos, no logramos pasar del diseño meramente textual a uno práctico donde el Fiscal General y los jefes de Policía, por su carácter de servicio civil, pudieran incluso en algún momento de la historia, llegar a ser electos por voto popular, lográndose una independencia que le diera viabilidad al verdadero control ciudadano sobre el poder político.

La Policía Nacional Civil no pudo ser constituida por fuera de estos intereses y en 1992 lo más fácil fue repartirse cuotas dentro de la misma para militantes de la guerrilla, tanto como para militares que quedarían de baja tras las desmovilizaciones, no para que tuvieran trabajo, sino para no perder cuotas de poder en un ente que nadie sabía a quién realmente podía afectar o de quién iba a recibir sus órdenes. Entonces que ahora la Sala de lo Constitucional sentenciara inconstitucionalidad sobre el nombramiento de dos ex Generales de la Fuerza Armada como máximos encargados de la seguridad pública es de justicia, es de sentido común y nuevamente se protege a la población de la posible manipulación y construcción de una fuerza oscura desde los cuerpos de seguridad.

La Sala ha comprendido el fondo del asunto y nos empuja de nuevo a los orígenes de la PNC, esa que debía estar formada por ciudadanos, dirigida por ciudadanos y conducida por ciudadanos que hicieran de la carrera policial su vida, su profesión. Una policía capaz de relacionarse con la comunidad y alejarse del verticalismo militar que termina y comienza con el mando presidencial, de hecho nació adscrita a un ministerio del interior y no de un ministerio de seguridad; la visión era hacia el otro lado y no de regreso al militarismo, al encuartelamiento y a la mano dura, sino hacia el de la comunidad, donde los policías como ciudadanos tienen un trabajo digno, profesional y su independencia les hace sujetos de respeto y de admiración porque se supone que pueden perseguir al delincuente, sea éste un marero o un funcionario público.

La vida de una policía civil por ello depende de que sus dirigencias sean civiles, que puedan diferenciar la difícil tarea de la seguridad pública, de los intereses políticos que puede tener el comandante general de las fuerzas armadas y de las herramientas que usa para ese interés. La fuerza armada no está constituida para trabajos de seguridad pública, y si así se utilizare la misma Constitución establece su participación en este tipo de tareas de forma temporal; por ello, venir ahora a despotricar contra la Sala, es simplemente ver que nuestros políticos han aprendido poco de lo que nos dejó la guerra y hablo de la enseñanza clara de que una policía al servicio de la política no realiza bien su trabajo, pues siempre pensará primero en los votos y no en la aplicación de la ley, tanto que se ha llegado a negociar la paz con las pandillas desde los escritorios de estos funcionarios, en lugar de perseguirlos cueste lo que cueste. La diferencia entre el militar y policía civil es que el militar usa estrategias para vencer al enemigo, el policía en cambio no tiene enemigos y solo tiene que aplicar la ley a todo  aquel que la esté violando.

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Comentarios

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  1. salvador lopez dice:

    Es un país imposible! las Leyes están para cumplirse claro, pero porqué se cumplen sólo aquellas a los que estos señores les da la gana? o todos en la cama o todos en el suelo, Payés estaba haciendo un buen trabajo, ahora resulta que los buenos elementos se destituyen por ley y a todos esos ladrones de la derecha en el pasado no les hicieron absolutamente nada?

    • mario caceres dice:

      Que mal andas Dominguez. Defendes a estos Sres como si fueran unos dioses Estos magistrados tienen agenda y están totalmente politizados.

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