Políticos Bipolares
La bipolaridad también se refleja en el desarrollo general de la campaña electoral, que está claramente focalizada a incitar al “voto duro” más que a motivar a nuevos votantes o simpatizantes.
Algunas de las características del modus operandi de las personas bipolares es la ambivalencia en sus relaciones interpersonales e incongruencias de su estado de ánimo en periodos cortos; y si lo trasladamos a la coyuntura electoral, encontraremos a políticos con estos síntomas.
La bipolaridad dentro de un determinado partido, ha llegado al punto de plegar a todas sus bases para promover el “voto por la bandera”, donde subliminalmente inducen el “voto por candidato” de las primeras posiciones de cada lista departamental; la bipolaridad se agrava cuandopúblicamente solicitan al “pueblo salvadoreño” la mayoría simple dentro de la Asamblea Legislativa, lo cual es legítimo, pero irónicamente incitan el voto solamente para“38 candidatos oficiales”.
Activistas y militantes no se percatan de este detalle sin antes caer en el fanatismo dogmático de recurrir a utilizar la forma tradicional de prejuiciar todo aquello que no piense como ellos y de ligarlo al otro bando ideológico, donde internamente han llegado al colmo de un “canibalismo electoral” en contra de candidatos a diputados de “relleno” que están solicitando el voto por su rostro y los tildan de “promotores del sistema derechista de votación”, vaya bipolaridad.
Otros políticos con este diagnóstico están detectados en la oposición, que proclaman una “renovación total” entre sus candidatos, aunque por el descalabramiento de la “unidad granítica” jamás hubiese sido posible tener esa apariencia. A pesar de ese relevo obligado, mantienen el trasfondo y su esencia; enarbolan de tener el “presidente de la paz”, pero no han sido capaces de romper con su pasado y presente guerrerista, donde en cada campaña electoral la inician oficialmente en el lugar emblemático donde fueron ejecutados más de 30 mil salvadoreños.
También el diagnóstico se agrava cuando candidatos a diputados de ese partido siguen anhelando los tiempos de la guerra civil, sus dirigentes pregonan a diestra ysiniestras la libertad de pensamiento y expresión, pero no fueron competentes en esta campaña electoral para que la contienda por la Alcaldía de San Salvador se hubiese convertido, por primera vez, en el centro de gravedad deldebate público y técnico, lamentablemente no fue así. Cuando nuevamente se rehuye del debate,automáticamente se convierte en una política institucional y práctica sistemática, porque excusas tendrán de todo tipo, así como las tuvieron en casi todas las elecciones presidenciales; espero equivocarme, pero doy por hecho que la bipolaridad también se prolongará al 2014 y 2016.
Algunos bipolares salen en anuncios televisivos solicitando el voto y utilizando ilegalmente el nombre del partido que fue derrotado en las urnas del 2006, se autoproclaman defensores del Estado de Derecho, respetuosos de las normativas jurí
dicas, pero en la práctica hacen todo lo contrario de no aceptar la sentencia de la Sala de lo Constitucional que canceló ese instituto político en el 2011; al igual que los azules, se montan en el “Relevo Generacional” con la esperanza milagrosa de “arrastrar y arrasar votos” en los electores de la población joven, pero están años luz de ceder más protagonismo e incidencia a sus militantes jóvenes para que formen parte de la estructura de tomas de decisiones partidarias.
Además este diagnóstico está detectado en los políticos del partido que “es de todos”, se les ha olvidado que formaron parte de la “herencia maldita”; lo más risible es que afirman no formar parte de las extremas, pero siguen utilizando la misma “muletilla electoral” acerca delfantasma del “Socialismo del Siglo XXI” y al parecer la bipolaridad los llevará nuevamente a promover alpresidente Hugo Chávez como candidato del FMLN para el 2014, así como lo hicieron en el 2009 desde la trinchera tricolor; por cierto hasta un expresidente de la República, ligado a este partido, que ha jurado no volver a la política, pero la bipolaridad lo ha llevado a iniciar una especie de “precampaña presidencialista”.
Para finalizar, la bipolaridad también se refleja en el desarrollo general de la campaña electoral, que está claramente focalizada a incitar al “voto duro” más que a motivar a nuevos votantes o simpatizantes. Seguramente por la enfermedad que padece toda la clase política, ha sido la razón por la cual no tienen la mínima idea con qué electores se enfrentarán en estas elecciones.












