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Salud Mental, factor de prevención de la violencia y la delincuencia

Roberto Cañas López/Firmante de los Acuerdos de Paz
Martes 21, febrero 2012 | 8:22 pm

Los autores del Informe de la Comisión de la Verdad subtitularon el documento con la frase de “La locura a la esperanza” no permitamos hoy caer en una involución y transitemos de la esperanza a la locura.

Cuando un policía asesina a su esposa frente a sus dos hijos, su suegra y luego se suicida. Cuando en la corporación policial se considera que el delito se va a prevenir llevando a los alumnos a visitar las bartolinas de la policía, y en la campaña electoral candidatos reparten peluches en el día de la amistad o licor en una actividad proselitista. Lo menos que uno puede sacar por conclusión es que en El Salvador existe un grave problema de salud mental. La ausencia de salud mental es lo que explica desde el punto de vista psicosocial, la existencia de tantos casos de delincuencia, violencia intrafamiliar, abandono infantil, deserción escolar, y muchos de los accidentes de tránsito.

La salud mental es el estado de completo bienestar mental y social y está determinada por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y psicológicos cuya preservación y mejoramiento es obligación prioritaria del gobierno y de toda la sociedad. La salud mental es como pensamos, sentimos y actuamos cuando lidiamos con la vida. Tenemos salud mental si sabemos manejar el estrés, y nos relacionamos con otras personas de manera pacífica.

Se tiene Salud Mental, cuando se piensa, y se hace el bien, cuando se tiene el coraje para enfrentar la vida, se tiene autoestima y entusiasmo por vivir, cuando estamos serenos, cuando tenemos capacidad de servir, de amar, de perdonar, de comprender, cuando nuestra seguridad psicológica no depende de alguien, de alguna cosa o de alguna condición, cuando somos capaces de superar las dificultades diarias sin sufrir disfunción en nuestro pensamiento, en nuestras emociones ni en nuestras conductas.

El Salvador necesita nuevas estrategias que permitan recuperar la salud mental de la sociedad. Se debería desarrollar un programa de salud mental en cada barrio, en las colonias,  las comunidades rurales, en las escuelas, en los centros sociales de tal manera que los salvadoreños tengamos más capacidad para disfrutar integralmente las posibilidades de la vida, logremos manejar los cambios y participemos en la sociedad como agentes de Cultura de Paz.

Ya es tiempo de superar la Invisibilización de la problemática de salud mental que vivimos, es necesario que comprendamos y aceptemos que existe un vínculo muy fuerte entre la falta de salud mental y la violencia y la delincuencia. Es ineludible legitimar socialmente la importancia de           la promoción de la salud mental, hay que desarrollar estrategias que fomenten estilos y ambientes saludables en la familia, escuela, el trabajo y la comunidad en general.

Crear un sistema de salud mental, integrado a los sistemas de salud local es necesario y debe ser orientado en primer lugar a disminuir el maltrato infantil, la violencia intrafamiliar y debe tomar en cuenta a los adolescentes y atender a los jóvenes que presentan problemas de alcoholismo y otras drogas,

Promover la salud mental es una manera efectiva de aportar a la prevención del delito y a la construcción de una sociedad más democrática y justa.  La promoción de la salud mental es una tarea de todos. Es lamentable constatar que aún no se comprenda la gravedad del problema de salud mental que tenemos  y que muchos no se den cuenta que salud mental no tiene que ver solamente con patologías mentales.

Especial atención en salud mental tienen que tener los niños, niñas y adolescentes que son víctimas de la violencia y la delincuencia. Ellos son los más vulnerables especialmente los más pequeños que tienen menos posibilidades de comprender lo que les sucede. Históricamente se le ha dado poca importancia a los efectos que sobre la salud mental tienen la violencia y la delincuencia, ya no podemos permitir que los niños se queden mudos ante la gravedad de lo que les pasa y lleven un estigma a lo largo de sus vidas.

Los autores del Informe de la Comisión de la Verdad hace casi 20 años subtitularon el documento con la frase de “La locura a la esperanza” no permitamos hoy caer en una involución en la que transitemos de la esperanza a la locura no puede ser, no debe ser. Hay que hacer brillar de nuevo la luz, para pasar “de la locura a la esperanza”. ¿Qué estamos esperando que suceda para actuar?

  • Mayte Vilanova de Gómez

    Es el reto de los Salvadoreños. Un problema de pais ….. El Salvador, cuenta con profesionales en salud mental, psicologos y psiquiatras, educadores y trabajadores sociales, que desde su ambito de actuación pueden contribuir positivamente para prevenir esta locura.

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