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Tregua entre pandillas, producto de exportación

Tregua entre pandillas

Roberto Cañas López/ Firmante de los Acuerdos de Paz
Martes 24, julio 2012 | 7:08 pm

En este reality show que tiene incluido  hasta una entrega parcial de armas, solo falta que un director de Hollywood, anuncie que hará la película.

No cabe duda, El Salvador tiene dentro de su oferta exportable un nuevo producto: “la tregua entre pandillas”. En los últimos días, no por casualidad sino como producto de causalidades, la tregua entre pandillas salvadoreñas ha tenido varios contactos internacionales: primero el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Miguel Insulza, fue invitado por el gobierno salvadoreño para “validar” con su presencia este fenómeno que hoy tiene ribetes internacionales.

También desde Los Ángeles viajaron a El Salvador miembros del Concejo Transnacional de Apoyo al Proceso de Pacificación de El Salvador (Ctappes) con la misión de asistir en el proceso de control de la violencia y la tregua de pandillas. Este grupo que se autodenomina Ctappes, está integrado por activistas sociales, representantes del gobierno municipal, expertos en asistencia psicológica y por  ex pandilleros rivales de las calles angelinas y hasta por familiares de víctimas de ataques perpetrados por las maras.

Pero en el contacto internacional de las pandillas también hay productos de importación: El modelo pandilleril de Los Ángeles que se “importará” al país  está basado en dos estrategias: la intervención por parte de ex pandilleros en las calles y en las cárceles -una receta que la policía angelina tardó mucho en aceptar- y luego la reinserción de mareros redimidos. “Es necesaria la cooperación de personas que han estado en pandillas y tienen cierto liderazgo, para diseminar información e intervenir en crisis internas de las maras y así reducir la violencia hacia afuera”, según Alex Sánchez, director de Homies Unidos, organización de ex miembros de pandillas en California.

Las pandillas de Guatemala quieren aplicar en su país una tregua similar a la que se desarrolla en El Salvador. Con ese objetivo, dos pandilleros de la mara “18” guatemalteca se entrevistaron con Raúl Mijango, confirmó el ministro David Munguía Payés. Así mismo los ministros de Gobernación guatemalteco y de Honduras, también están interesados en reducir la violencia de las maras, con el mismo proceso salvadoreño. En fin en este reality show que tiene incluido hasta una entrega parcial de armas, solo falta que un director de Hollywood, anuncie que hará la película.

Mientras tanto el gobierno salvadoreño sigue negando su protagonismo en esta tregua y no acepta que ha participado activamente en la negociación con las pandillas para conseguir la tregua, cuya autoría adjudica tranquilamente a la mediación de la Iglesia católica.

Pero no nos engañemos,  no todos se muestran optimistas sobre los alcances de la tregua, muchos prefieren la prudencia y consideran que las pandillas tienen intenciones de lograr un compás de espera para reforzarse y redefinir sus ataques.

La verdad es que ni en la misma Iglesia Católica se creen lo de la “tregua”: Monseñor Jesús Delgado, Vicario de la Arquidiócesis de San Salvador, expresó su preocupación por la persistencia de homicidios. Aseguró que no se están haciendo los esfuerzos suficientes para frenar la delincuencia que se vive a diario, en distintos puntos del país.

Los asesinatos de estudiantes han persistido, pese a que ha habido una supuesta negociación con las pandillas, para que cesen estos hechos violentos. Monseñor Delgado consideró que si bien es cierto hubo pláticas, el supuesto acuerdo con pandillas no existe, y de existir sería una situación difícil de sobrellevar. “Yo creo que el pacto con pandillas no hay desde el punto de vista oficial, hay entendimiento y pláticas y cosas por el estilo, pero no he visto yo por parte de ellos un pacto de alianza. No se ha firmado un pacto y yo creo que esto deteriora, porque unos sectores de las maras pueden firmar, y decir que sí, y otros pueden estarse formando en otro lado”.

Estamos tarde pero todavía es tiempo de implementar la Política Nacional de Justicia, Seguridad Pública y Convivencia del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública que elaboró el viceministro anterior Henry Campos con la asistencia técnica de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Esta política pública es más consistente, solida y coherente que estar repitiendo que las cosas van bien porque el año pasado al 22 de julio habían 20 asesinatos, y el 22 de julio de 2012 solo hubo seis homicidios o que se han realizado 54,218 detenciones de personas por diferentes delitos en esta gestión y que por medio del Plan de Prevención y Protección Escolar hemos hecho 57,829 patrullajes en torno a 5,179 escuelas de junio 2011 a la fecha.

Estar repitiendo cifras como evidencia de éxito no ayuda, ya es tiempo que se pongan serios en el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública.

 

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