Un campanazo de alerta para nuestros penales
Lo sucedido en Honduras puede ocurrir aquí debido al alto nivel de hacinamiento y las condiciones deplorables de las prisiones.
La tragedia ocurrida en el penal de Comayagua, Honduras, debería ser un campanazo de alerta para nuestro sistema penitenciario, mucho más hacinado aún que el del vecino país.
La cifra de víctimas mortales del incendio en el penal de Comayagua alcanzaba preliminarmente unas 350. Las causas eran desconocidas, pero las autoridades conjeturaban desde una falla eléctrica que provocó un cortocircuito hasta una riña interna que se derivó en un incendio generalizado.
Ya tuvimos un caso similar aquí en el Centro de Readaptación de Ilobasco, en noviembre de 2010. En ese incidente, 16 internos murieron y otros 22 resultaron con quemaduras. Como en Honduras, el incendio tomó por sorpresa a las autoridades que no encontraban ni las llaves para abrir las celdas.
Honduras tiene unos 12 mil reos en sus prisiones, alrededor de la mitad de lo que tiene el sistema penal salvadoreño, lo que nos da una idea de la dimensión de la problemática que enfrentamos. Además, si los planes de seguridad que se anuncian, llegaran a funcionar, esto implicaría centenares más de reos en las prisiones del país.
Las autoridades deben redoblar esfuerzos para construir penales, para intensificar la vigilancia dentro de las prisiones y en sus alrededores, pero también advertir de que las pésimas condiciones de las cárceles actuales pueden desatar riñas colectivas mortales y tragedias como las que estamos viendo en Honduras.


febrero 16th, 2012 at 5:25 PM
Lo primero, antes de pensar en nuevos penales, es invertir en renovar las instalaciones electricas de los centros penales actuales que en su mayoria son obsoletas
y que ademas han sido dañadas por los reos al improvisar cocinas e instalaciones para electrodomesticos; solo asi se pueden prevenir cortocircuitos que traen como consecuencia los incendios, esto lo deberia exigir la PPDH.